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Itaca en mi cuarto

Publicado: enero 15, 2015 en Uncategorized

Cuando viajas suceden algunas cosas. Como que un día regresas porque te urge el contacto con las paredes de tu cuarto, tocar la tela de la ropa que dejaste en el armario, oler las noches que en tu ausencia perfumaron, la almohada que hace tiempo no sientes latir bajo tu sien. Se te antoja encontrar algo tuyo, anterior a los viajes, el lugar de donde saliste.

Encuentras que estas rodeado de souvenirs, de baratijas de domingo en otra parte, de billetes de tren, del níquel remoto de monedas sin valor. Todo pertenece a un lugar que es la suma de los sitios que has visitado y ninguno, un lugar desconocido y familiar, como aquellos rostros que nunca volverás a ver.

Cuando viajas suceden algunas cosas. Como que un día vuelves a irte por que no encontraste nada anterior a este viaje.

Gatuneral para el Cometa Axel

Publicado: noviembre 14, 2014 en Uncategorized

13 de Noviembre de 2014

Algún lugar del cosmos,

Axel,

Para nosotros, que todavía habitamos este planeta, han pasado algunas horas desde que te fuiste y sentimos que las sillas, alfombras y espejos de la casa están tristes. Leí la otra vez que en la Biblia no se hace mención a ningún gato y sólo por esto me parece un libro mediocre. Espero que estas palabras lleguen a ti de alguna forma misteriosa, es decir felina.  Johanna y yo, tus padres adoptivos, no nos creemos eso de la insuficiencia respiratoria y la leusemía viral que nos dijeron en la clínica. Los humanos tenemos la vieja manía de morirnos de algo,  somos tan ridículos que cuando estamos fumando o comiendo en exceso decimos “de algo hay que morirnos” y seguimos nuestro culposo paso por la vida. qué estúpidos somos, verdad?.

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Un gato no tiene que morir de algo, puede morir simplemente, morir y seguir siendo. morir para asomarse al último tejado de la tarde. Los humanos no llegamos a comprender ese acto simple de saltar al otro lado y caer de pie. Nos inventamos cosas como “La curiosidad mato al gato” Aunque yo prefiero esa muerte a causa de un ataque de febril curiosidad, que las patologías con que los humanos conjuramos la inminencia de la muerte.

Axel, de alguna manera que quizá no te incumba, te estábamos buscando, llenamos decenas de aplicaciones de adopción, visitamos fundaciones y vimos muchos gatos, hasta que llegaste como un pequeño moisés envuelto en un trapito (insisto, mejor sería la biblia si en vez de profetas con barba hubiera gatos con mirada penetrante) un gatito de origen desconocido que una familia de buen corazón encontró un día en una vitrina en la Av Caracas, lleno de pulgas y delgado hasta los huesos.

Viniste a recordarnos el carácter paradójico de toda adopción, aunque te acogimos, nunca nos perteneciste, aunque te amamos e intentamos retenerte, fuiste emisario de tu libertad, perdón por haberte provocado dolor o sufrimiento innecesarios, pero los humamos amamos así, de hecho amor es una palabra imposible, pues supone la negación de la muerte. Ojalá Johanna y yo pudieramos amar algún día como gatos.

Hemos recibido ya tus señales de nueva vida y aunque nos llamen lunáticos, escuchamos tu ronroneo feliz en el “canto de un cometa” que ha recogido la sonda espacial el día de hoy. Sólo tu, axel querido, has podido encaramarte en ese haz de luz

Tu mamá llora todavía pero aquí entre tu y yo, gracias a los días que compartimos, descubrí un esplendor en ella, en su capacidad de dar amor, que sin tu partida fugaz hubiera permanecido oculto

Adios Cometa Axel

Cerati espacial color 002Me enteré de la muerte de Gustavo Cerati cuando ya todos “mi amigos” habían rasgado sus vestiduras en Facebook. Si los fantasmas de las celebridades muertas pudieran ver las  memeces que la gente se inventa tras su muerte, mientras finge trabajar o intenta vivir, dirían: “partida de desocupados, no desperdicien el escaso tiempo de la vida en el muro de facebook” Dudo mucho que los fantasmas puedan entrar a Facebook, de ser así,  Mark Zuckerberg no tardaría en inventar una aplicación ingeniosa para convertir en plata blanca la presencia de espectros famosos en sus redes.

Supe la noticia mientras daba cumplimiento a un comparendo pedagógico para evitar el pago total de una multa de tránsito.Unas semanas antes había parqueado mi Sparkie en una bahía prohibida sobre una calle de esas que en Bogotá llamamos transversales , diagonales, carreras, en fin, todo lo que no es una calle principal o secundaria. El encargado de darnos el curso de tres horas sobre normas de tránsito decidió comenzar con un minuto de silencio.

El prodigiosos profesor  de la urbanidad del carro (y no Carreño) no sólo conocía las mil trescientas posibles infracciones al código nacional de tránsito, entre las cuales se encuentra mirarse fijamente al espejo retrovisor mientras se conduce, también profesaba una devota erudición acerca de la carrera del músico argentino, recién fallecido. Conocía en orden los 23 albums con Soda Stereo y los 7 como solista. Enumeró sin titubear sus colaboraciones con otros artistas y aseguró tener archivos de todas sus giras desde la primera presentación en el 84 hasta aquella fatídica presentación en Caracas en el 2010. Al finalizar el minuto de silencio, el compungido maestro indicó que como todos los conductores del mundo, Cerati no estaba excento de sufrir un accidente y que lo que produjo su muerte fue un accidente cerebral, distinto a los accidentes por cruces prohibidos, o señales de stop ignoradas, pero accidente al fin. Sorpresivo, culposo,involuntario. 

Ojalá hubiera tenido 4 años de hibernación tras cometer mi infracción de tránsito para enfrentar sus consecuencias, así como tuvo Gustavo después de sufrir su accidente. Y es que su muerte, bochornosa en todo caso, está matizada por un lustro de agonía. Más que muerte es una reiteración del olvido. Y yo en su lugar también habría muerto. ¿Volver para qué carajos? Si alguna vez Cerati había pedido que lo despertaran después de que pasará el Reggaeaton, mejor seguir dormido: el perreo galáctico perdura en las discotecas y balnearios de todo nuestro continente.

Vivir  se convierte en la diaria rutina de pagar las multas de tránsito y los recibos de luz y acometer toda suerte de trámites y de filas, para cancelar cuentas pendientes. Si un accidente cardiovascular me permitiera escapar de todo esto por un tiempo, quizá optaría por sufrirlo. Me pongo en el lugar de Gustavo y también hubiera optado por la muerte. ¿Volver a qué? ¿Se imaginan el monto total de la cuenta del hospital? Con la deuda externa amenazando la economía argentina Cristina no hubiera podido asumir ni los primeros meses de estadía.  ¿Se imaginan el tono de los reclamos de sus mujeres y sus hijos por años de abandono o el regaño de la madre por el exceso de cocaina y viagra? La muerte como una “vuelta por el universo” resulta más atractiva.

Gustavo, yo tampoco hubiera vuelto, ¿para qué?  

“Lo sucedido nos lastima, nuestro pasado nos suele matar”

Faltó un pañuelo,  faltó un amigo (Jairo Varela)

Por fortuna el suicidio del actor Robin Williams no estará rodeado de fabulaciones truculentas como el de Marilyn Monroe. Después de medio siglo,  a pesar de las evidencias de una autodestrucción por barbitúricos, hay quienes siguen especulando con la posibilidad de un homicidio pasional, de un arrebato amoroso. Marylin se suicidó, como  lo hizo esta mañana el actor nacido en Chicago y el primer homenaje que  podemos rendirle es no cubrir de velos y presunciones la última decisión que tomó en uso de su lucidez. Desde que leí el primer párrafo de El mito de Sísifo (Albert Camus)   “No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio” para mí la posibilidad de desaparecer a voluntad dejó de ser tabú. Puedo encontrarme en desacuerdo, pero el que alguien tomé la decisión de dejar de existir,descarga me parece respetable.

Cuando la gente se enteró de la muerte de Monroe, la rubia con vocecita ingenua y curvas candentes, se preguntaban cómo una mujer  tan dulce  podía quitarse la vida.  Aunque ya Tony Curtis había advertido que besar a Marilyn era como besar a Hitler, la gente del común creía que Marilyn era igual a sus personajes, un terrón de azúcar a punto de derretirse. Entonces era inconcebible que alguien que no parecía tener el aliento para matar una mosca se arrebatara la vida. Esta supuesta contradicción dio  lugar al surgimiento de todo tipo de teorías que se siguen divulgando.

Ya he escuchado a algunos amigos preguntarse cómo es que un hombre  tan gracioso, tan sabio, tan cómico, tan exitoso, pudo quitarse la vida. Aunque en este caso su suicidio no estará rodeado de controversias innecesarias (en general William tuvo una vida discreta) su muerte se archivará en la memoria colectiva como el desesperado acto de un excéntrico,  como una rareza sin sentido, como el único ademán  incomprendido del actor.  Hay coincidencias entre los suicidios de Monroe y Williams.  Los dos fueron durante el tórrido mes de agosto,  el verano de días interminables y calor pegajoso, suele ser la estación propicia para el hastío de los suicidas, que no soportan que el sol permanezca tanto tiempo iluminando las tediosas jornadas donde no pasa nada. Además de la posible motivación climática, los dos fueron actores de comedia.

El oficio de ser actor, la vieja profesión de ser otro, de imponerse una máscara, tiene una larga tradición de sacrificios y es una labor que no siempre fue feliz. El culto a Baco, origen del teatro griego, consistía en vaciar la personalidad y abandonarse al bacanal. Las Bacantes, priemras actrices,  se entregaban  al frenesí del baile, del canto, de la representación, y muchas morían en el extasis. El actor puede estar rodeado de lujos y fama, dinero y poder, pero en la soledad de su oficio, ante el espejo del camerino,  está vacío, ha entregado su rostro a otro. Muchos crean fundaciones, viajan por el mundo como adalides de causas perdidas, o se dedican a ser otros, con su papel inventado, incluso fuera de los focos, creando escándalos, para que no exista el silencio.

Y esto es mucho más doloroso para el comediante, no son pocas las referencias literarias y musicales sobre la infelicidad de los payasos, después de hacer reír a multitudes el comediante se encuentra con que ” nadie pregunta Si sufro si lloro Si tengo una pena  Que hiere muy hondo” (El Cantante de Hector Lavoe)  porque su tragedia secreta es que incluso sus penas más hondas hacen reír y nadie las toma en serio. Quizá el suicidio de un comediante sea su último esfuerzo para ser tomado en serio.

Robin, te debo muchas cosas,  gracias al profesor Keating leí por primera vez la poesía de Withman, gracias a Peter Pan adquirí el síndrome que lleva su nombre y me resisto a la adultez y sus seriedades.  Gracias a Jack empecé a buscar estrellas fugaces en el cielo de mi terraza,  gracias a Cranauer me gusta escuchar radio en medio de esta guerra (Como vendría de bien un Buenos días Colombia como Buenos días Vietnam) Gracias por la voz que concede los deseos del genio de Aladino, gracias por Patch Adams y la indicación médica de burlarnos de la muerte. Gracias también por todas las malas películas que hiciste porque uno las iba a ver sólo para volver a verte. Gracias por tu sonrisa que iluminaba la noche americana.

Me pregunto si te hizo falta un pañuelo o un amigo, como cantaba un músico colombiano que tu no debes conocer, un salsero muerto hace poco, que quizá te encuentres en tu viaje. Sí es así, cómo me hubiera gustado darte ese pañuelo y ser tu amigo.

Si entre cuartos y semifinales del mundial lo invitan a cine, nada podría resultar mejor oferta si lo que verá en la pantalla es la película de Guiseppe Tornatore. The best offer. Poco importa si Italia fue apeado de la copa del mundo a las primeras de cambio, si su cine sigue prodigando obras maestras al mejor estilo de La Dolce Vita. Desde Fake de Orson Wells, aquel ensayo visual sobre el arte de la mentira, no veía un film sobre la falsificación artística tan visceral, aunque pensándolo bien: ¿Qué obra de arte no versa sobre la falsificación?

Y es que no ha habido nación tan proclive a la falsificación y a la copia como Italia, muchos piensan aún que Roma es un calco de lo Griego, para hablar de la falsificación de Dioses y leyendas. Miguel Ángel se dio a conocer primero como pésimo falsificador y en consecuencia como portentoso artista. Y es que, como en la misma película se deja ver, el falsificador en su ardua tarea de imitación, no puede evitar dejar una huella propia, un gesto de sí mismo.

Antes de descubrir que todo es un truco y una trampa colosal, incluyendo el Mundial y sus federaciones y jueces y ruedas de prensa, pasen por el gran telón de las falsedades, la danza de los reflejos, el cine mismo, a ver esta que es “La Mejor Oferta”>

Amor Indigente

Publicado: junio 26, 2014 en Uncategorized

Si quiere ver cómo le extraen el corazón a Jean Sol Partre (la parodia del rancio intelectual Existencialista) Si quiere saber cómo fabricar armas letales con el calor del cuerpo humano, cómo envejecer 8 años en dos días, cómo rezarle a jetsus, una versión pop del redentor. Si quiere ver cómo el jazz de Duke Elignton convierte en circulares los espacios, cómo tragarse una flor durante el sueño es comparable a contraer un silencioso cáncer. Si quiere tener en su casa un PianoCocktail que prepare bebidas según la música que se toque, debería ver “amor índigo” Porque el amor es sinestesia pura, indigencia de los sentidos, les recomiendo el último clip de dos horas de Michael Gondry)

ImagenNo fue en “El libro de arena” en donde encontré por primera vez a mi paisano Javier Otarola,  aunque fue allí que apareció como intruso en el sueño agitado de un ciego. Un profesor colombiano de presunto origen Caucano, de Popayán para ser exactos, es nada más y nada menos que el protagonista  del único relato amoroso de Jorge Luis Borges. Ulrica, la obra que estoy mencionando, resultó escondida en otro libro menos famoso y posterior llamado “Libro de sueños” Lo encontré de forma providencial en una Librería de Viajero, en las salas de abordaje del aeropuerto de Medellín, mientras esperaba soñoliento el llamado para entrar al avión.

Algo me dice que Borges concibió este último libro como una excusa para volver a editar el que él mismo consideró su mejor relato. El cuento quedó sumergido para siempre entre otros trances literarios, pesadillas de Kafka y epifanías bíblicas, asumiendo su verdadera forma: la de un sueño, hecho memoria y luego literatura.

¿Cómo un colombiano, llamado Javier Otarola, viajero extraviado también, pudo colarse en el sueño vívido de Borges y convertirse en la voz narradora de un cuento tan preciado? ¿Además bajo qué procedimiento onírico termina Borges escribiendo a través de este personaje la más grande verdad sobre nosotros mismos?.

Al inicio de su breve encuentro con Ulrica este le aclara que es Colombiano entonces Ulrica “le pregunto pensativa -¿Qué es ser Colombiano? -No sé-le respondí.-Es un acto de fé.