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No estoy de acuerdo con la expresión “mis amigos se pueden contar con los dedos de una mano” ya que en las manos de un solo hombre se puede hacer la cuenta del infinito. Los romanos, por ejemplo, usaban el movimiento de los dedos para representar su compleja numeración. No obstante si la idea más extendida de aquella frase es señalar que uno a lo sumo tiene 5 amigos, adhiero a ese vulgar significado, pero sin abrigar sentimiento alguno de escasez.

Mis amigos, así sean 5, podrían asaltar un cuartel, crear un nuevo paradigma de las ciencias, una vanguardia pictórica, un poema del silencio o una sinfonía para felinos y tras la revolución organizar una fiesta legendaria cuya resaca sería tan larga y soleada como una nueva infancia. Mis amigos son los primeros pobladores de un país que me he inventado, mezcla de utopía y pesadilla, una playa de anarquistas, un barco de locos, un carnaval todos los días. Son pocos pero suficientes para refundar el mundo después de los naufragios, para burlar la siniestra trampa cotidiana, para luchar todas las batallas y reírse de todas los fracasos. Pocos pero son mi patria, son como mi mano al escribir.

 

  1. El físico

Siempre lo consideré un aventajado. Cuando nací él había estado en el planeta por más de un año y ya  tenía algunas conjeturas sobre el mundo,  es probable que entonces supiera algo que suele decir con frecuencia: “Toda situación es susceptible de empeorar” Ya desde bebé era un candoroso pesimista. Al año había realizado varios experimentos en el laboratorio en el que crecimos, es decir,  la casa de los abuelos. Todos cuentan que era curioso y antes de meterse las cosas en la boca, las tocaba de forma analítica, como si las midiera, como si desconfiara de ellas. Tan pronto nací me incorporé como número 2 en su equipo de investigaciones inauditas. Nuestro método tenía dos pilares: error y ensayo y error otra vez y la resolución de usar la voz sólo para hacer preguntas, por absurdas que fueran Así cometimos todos los errores e hicimos todas las preguntas que se le perdonan  a los niños y a los locos.

Luego vendrían los funerales y las plegarias, las cenizas y las flores de domingo. Cambiamos el asombro por todas las cosas y nos situamos en la indiferencia a todas las cosas. Mientras tanto nuestros cuerpos mutaban, como Gregorio Samsa pero todo el día, no sólo en la Mañana.   Renunciamos al deporte, de hecho destruimos las canchas de fútbol del barrio, revaluadas todas las teorías de la lactancia, nos matriculamos en la escuela de la calle. No nos aceptaron en ninguna pandilla o tribu, en ninguna era de buen recibo mi obsesión por tener un libro, el que fuera, entre las manos y la impecable lógica de mi compañero, que dejaba en evidencia la idiotez y alienación de todo grupo.

En busca de un lugar que nos acogiese cruzábamos las fronteras del barrio y nos mezclábamos en “El Codito” comuna obrera, a pocas calles de la casa de nuestra abuela, que ya por ese entonces era viuda. Allí nos hicimos jugadores de billar, apostando lo poco que nos quedaba de mesada, con verdaderos tahúres y maestros. Las tres bandas fueron nuestra escuela de la vida, pasábamos horas haciendo hipótesis sobre el movimiento de las esferas al chocar entre si, en carambolas imaginarias, que casi nunca se daban. Con una vocación de “marranos” perdíamos con la frente en alto las mas de las veces y nos íbamos a beber la derrota a una tiendita esquinera, cuando la cerveza era a 500 pesos. Las rockolas, las ranas y la algarabía del barrio, potenciaban el efecto del alcohol.

Si nuestros padres fracasaron en su intento de liberar a los proletarios, con sus ideas de revolución y lucha de clases,  nosotros decidimos emborracharnos con ellos, jugar sus juegos, bailar sus músicas y desear a sus mujeres. Luego volvíamos sin consciencia a dormir la borrachera y esperar el desayuno reparador de la abuela, en ese sopor en el que seguimos cocinando nuestras teorías sobre este mundo gris y desconocido: El Guayabo.

2. El Músico

Porque aguantábamos hambre durante los recreos de la escuela para comprar álbumes de Pink Floyd en los bulevares del centro, llenos de gente rara y malacarosa. Porque leíamos a Balzac y a Dostoveski en el extratiempo del insomnio. Porque yo empecé a escribir en “El gato eléctrico” un cafecito que ya no existe, mientras él aprendía a conjurar el demonio que duerme en la cola de los pianos. Porque ya tuvimos las conversaciones que tiene un adulto que agoniza, mientras los otros jugaban  canicas. Porque 15 años después  me hospedó en su casa en Berlín, una cajita de música con un pájaro adentro (el pájaro es él componiendo) Porque Compartió conmigo su jardín con la ropa colgada al alambre y algunos recuerdos de su infancia colgados también. Porque me consuela pensar que hay alguien que esta esculpiendo en el silencio una escalera que sube a “las terrazas sin tiempo” de Rayuela, de aquel capítulo que leímos al amanecer cuando no teníamos barba ni deudas, en una casa en Silvania por allá en 1997.

3. El Hacedor

Ya éramos amigos, (también había estado en Silvania en el 97) cuando hicimos nuestro trabajo social “voluntario”. Entonces nos encomendaron la misión de clasificar el monumental arrume de libros antiguos que se amontonaban detrás de la biblioteca escolar. Se trataba de un rincón al que ningún estudiante del colegio había entrado antes. Los libros provenían de la antigua sede del colegio y se los había apartado para dar lugar a las ediciones más recientes Al rededor de esa montaña de libros nos encontrábamos todos los días y revisábamos en la penumbra viejas páginas como mundos esperando ser quemados en la hoguera de una nueva inquisición.

¿Quién sabe cuántos incunables tuvimos entre manos, sin saber que eran incunables? ¿O cuántos libros que parecían incunables, aunque no lo fuesen (no estoy seguro que es exactamente un incunable) Libros olvidados algunos escritos en Alemán o en Inglés, publicaciones del s XVIII,  XIX y principios de XX. Permanecer ahí, en esa bodega, una noche entera, hubiera sido de más provecho que los años que pasamos en las aulas.

Yo acaricié las cuidadosas antologías de la editorial Grolier Jackson, en especial una sobre relatos policíacos, prologado por un tal JLB, las iniciales de un ciego lector que me encontraría muchas veces en mi vida. Mi amigo encontró libros de arquitectura, artdeco, anatomía forense. Para facilitar la tarea de clasificación nos llevábamos algunos ejemplares a la casa y los devolvíamos con sus fichas de préstamos, listos para ser parte de la colección. Aunque sabíamos de sobra que la bibliotecaria, una mujer rancia como pocas, no pondría en circulación muchos de ellos por considerarlos raros y anticuados. Además la mayoría tenían hojas carcomidas por el tiempo, las polillas, o los hongos, que son devoradores consumados de libros viejos.

No tardamos en hacer nuestra primera fechoría, prometimos extraer en secreto libros que sabíamos no iban a ser del interés de nadie más que de nosotros, seguros que no había en las instalaciones del colegio otros desadaptados que pudiesen sentirse atraídos por títulos como: “Enfermedades mentales de las señoritas” “El sistema penitenciario alemán” “Los jardines de los príncipes del renacimiento” También hurtamos otros títulos más universales como “Los cuentos de la Alhambra” y alguna colección de expresionismo Alemán, porque su estado era lamentable y queríamos salvarlos de la ignominioso cuarto de basuras.

Eso que en realidad era un robo menor e inocente nos envolvió poco a poco en una trama más oscura de robo al interior de la Biblioteca. Un personaje siniestro que fumaba pielroja (el mismo parecía un pielroja) fue contratado para trabajar en la Biblioteca. Diez años mayor que nosotros, este personaje urdió el desfalco de libros más grande en la historia del Colegio. En su mochila arhuaca desaparecieron colecciones enteras, sobre todo de poesía y literatura hispanoamericana, recién adquiridas por la Institución. Claro, nadie sospecho de el recién llegado. Mientras los vendía en la Av Jiménez, o los cambiaba por hojas de hierba (y no me refiero a al libro de Withman) nosotros nos convertimos en los principales sospechosos del escándalo.

La coordinadora de disciplina al corriente de la situación  Llamó a nuestros padres. Conocí entonces a Denise y a Sinforoso, y él a Rita y Alberto, nuestros padres rogaron al unísono para evitar una inminente expulsión. No se cómo logramos seguir en el Colegio, creo que fue con más trabajos forzados en la biblioteca. Permanecimos un año más clasificando libros. Los dos coincidimos en que aquel era un oficio feliz. Nos enamoramos de un par de lectoras que visitaban la biblioteca  con sospechosa frecuencia y guardamos el secreto del ladrón de libros como tumbas,

A decir verdad ese personaje nos atraía mucho, proyectaba cierta malicia ya curtida, ya cicatrizada, que atrae a todo adolescente precoz, como éramos nosotros. Creamos una especie de club de lectura nocturno, en una casa  fantasmagórica de Chapinero, donde nuestro pendenciero amigo rentaba una habitación. La casa era propiedad de una logia masónica que se reunía los martes. Una noche de embriaguez, ad portas de nuestro grado, profanamos los objetos de la secta, usamos sus capas rojas, sus copas sagradas, sus pirámides y signos auspiciosos y nos vomitamos encima de todo ello. Al otro día la vida siguió su curso.  Al poco tiempo nos graduamos, entramos a la Universidad Nacional (una institución fundada también por masones) Hicimos parte de un manicomio llamado Facultad de Artes, aturdidos hasta la risa por nuestras experiencias con mujeres, marihuana, y clases alucinantes de Historia del Arte.

4. El fotógrafo.

Hace unos días quedamos para ir a Cine, a ver lo que fuera, en Av Chile se puede ir a ojo cerrado, alguna película de los “Hermanos Cohen” o  de sus incontables imitadores alrededor del mundo, en el peor de los casos coincidir con la última de Woody Allen, al fin y al cabo lo importante era vernos, qué más da. Tengo la mala costumbre de hacer esperar a los amigos. Una definición plausible de amigo: aquel al que puedes esperar por horas y cuando lo ves sientes que no ha habido espera alguna. A quien puedes hacer esperar horas y cuando llegas él esta  guardándote el puesto con una cerveza a medias. Me gusta mucho la canción de los Rolling Stone “Waiting for a friend” esperar y hacer esperar a los amigos es un pasatiempo recomendable. Subía la escalera eléctrica que da a la entrada del “Mutiplex” Allí  estaba mi amigo, sentado, en medio de las parejas de novios que van a Av Chile a ver películas que “los hagan pensar un poco”. Al final vimos una comedia británica,  pero eso no viene al caso. Mientras me esperaba, se había dedicado a ver las caras de las personas que llegaban al cine: cómo levantaban su cabeza para ver la cartelera, para encontrar el afiche de la película deseada. Gente mirando sus relojes, chateando en el smartphone,  esperando a sus citas, comiendo palomitas, haciendo gestos. Ese es su trabajo, asomarse a la vida de los otros. Me dijo que cada gesto es irrepetible, que las personas que llegan al cine hacen todas caras distintas. Todos van a cine por razones distintas, todos esperan algo de ese ritual de sombras, le dije.

Mi amigo podría tomar fotos todo el tiempo, de alguna manera lo hace, aunque no tenga lente. En definitiva  prefiere sostener una cámara a una conversación y con las fotos que toma le esta diciendo a uno exactamente “cómo esta”. No se si serán buenas o no, sus fotografías empezaron con un viaje solitario a una tierra sagrada, Machu Pichu, aunque frente a su Nikon todas las tierras lo son, hasta el sanitario de un bar. Su lente ha sido una laguna profunda en la que muchos amigos nos hemos mirado. Capitán de su barco, ha hecho con su vida lo que ha querido y para colmo de su libertad, se ha hecho a un lado para retratarla, sin pose, desnuda.

5. El ingeniero.

Después de los informes, de las reuniones en las que salimos victoriosos, de ajustar los sueños a la forma justa de los números, de graficar las ideas caóticas en un plano cartesiano, siempre queda tiempo para un brindis y para desocupar el bolsillo roto y pedir otra cerveza. Después del flujo de caja hay tiempo para hacer cuentas del amor, en el que a veces salimos en pérdidas. Siempre hay tiempo para darle un paseo a Juan Pa en el carro de mis padres  por la “Ciudad de la furia” que a el le tocará vivir en pocos años. Siempre hay tiempo para darnos cuenta que al corazón no se le puede hacer una hoja de cálculo. Ingeniero, estamos cruzando siempre una línea muy delgada, ojala nos quede risa (aunque no tengamos dientes) para cuando seamos viejos reírnos de todo esto.

Amigos, todos, los 5 anteriores y todos los que han sobrevolado conmigo  el desastre y la hermosura de esta vida. Tengo 30 años. Ya se que a los treinta Orson Wells había hecho ya su obra maestra, que Mozart se preparaba para morir tranquilo después de haberle dado sonido a los Planetas, que Picasso ya había hecho el amor a las señoritas de Avignon, que Einstein ya había demostrado que “todo depende” ¿Qué mas da? No somos célebres pero somos una, y lo voy a decir de muchas formas, “chimba, monda, verga, polla”

No creo en ningún político ni mensajero de Dios, `no creo en la divulgación científica, ni en las fórmulas de éxito, si he de ver mierda en las galerías, prefiero ver la de un amigo, no creo en nada de lo que se pueda decir ante un micrófono, pero creo en ustedes, gracias por todo.

 

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Es un tópico frecuente en los análisis políticos afirmar que la izquierda esta dividida, he leído apelativos como “la izquierda es débil, inocua, irrisoria, risible, siniestra” Yo tengo una visión un poco más alentadora. Empecemos por precisar el lenguaje. La palabra izquierda evoca aquel hemisferio del cuerpo menos útil, eso que uno arrastra mientras hace las cosas importantes con el funcional y eficiente lado derecho, a la luz de una desventaja semejante a la anatómica, a la izquierda política también se le atribuyen toda suerte de debilidades.Le_Serment_du_Jeu_de_paume

Pocos conocen el origen glorioso de la expresión. Se empezaron a llamar “de izquierdas” a aquellos diputados que votaron en contra de mantener la monarquía francesa tras la revolución de 1789, ya que durante el conteo de sus votos estos iban ubicándose al lado izquierdo del presidente de la asamblea, mientras que los votantes a favor se ubicaban a la derecha. Este fue el primer triunfo de la “izquierda” en la historia universal y también su primera paradoja, podría decirse que la izquierda empezó con “pie derecho” La república francesa y la izquierda política nacen el mismo día. Hay que entender estas convenciones (izquierda y derecha) como campos de posibilidades en el que se mueven ideas, personas y grupos, a veces con una asombrosa volatilidad y una conveniencia acomodaticia. Así es como partidos de izquierda como los Partidos Socialistas de Europa, al llegar al poder ejecutivo , fueron desplazándose poco a poco a la derecha política,

Mucho más dramático y precipitado es el trasvestimiento político de los gobernantes en Colombia y el vaivén ideológico de sus movimientos coyunturales. El partido de la U y el presidente Santos son ejemplos claros de esta bipolaridad. Santos fue elegido como un implacable soldado de las conquistas de la derecha y en pocos meses abrazó un discurso que parecía una mala imitación de Lula con un postizo ademán pacifista. Estos trasvestimientos de los líderes de derecha producen sospechas sobre sus verdaderas agendas, que poco coinciden con sus programas de campaña.

Este es un primer punto a señalar acerca de la izquierda en Colombia, aun siendo “pequeña y ridícula” no tiene agendas ocultas. Por ejemplo, no hay bipolaridad tras el programa de la Bogotá Humana, se ejecutaba conforme al plan de gobierno, cuando el alcalde fue destituido, precisamente por llevar a cabo uno de sus compromisos de campaña, implementar un nuevo esquema de aseo. Los más de 200 mil colombianos que votaron por el senador Robledo, lo hicieron porque consideraron importante que sus ideas estuvieran presentes en el parlamento, ya que se sienten representados por ellas. Lo mismo ocurre con la mayoría de los escaños conseguidos en el congreso por el Polo alternativo y la Alianza Verde, los partidos que conforman eso que podemos llamar  “espectro de izquierdas”

Pero hagamos un poco de memoria, esa izquierda que los analistas subestiman como la perdedora en las elecciones legislativas, es de alguna manera heredera de otras circunstancias mucho más dolorosas que un traspiés electoral. La UP, que acaba de adherirse al Polo para las presidenciales, es el bravo sobreviviente del más lamentable episodio de desaparición de una fuerza política alternativa a través de la violencia sistemática del Estado. A la Anapo, que también integra el actual Polo democrático, le fue arrebatada la presidencia de la República, por un fraude electoral orquestado por el Frente Nacional en 1970. Y podríamos devolver la película hasta el 9 de abril de 1948. No es una teoría de complot, es una evidencia de la historia: cada vez que una alternativa política se ha acercado al poder, el establecimiento ha eliminado sus garantías y ha puesto toda suerte de obstáculos. La raíz del conflicto armado en Colombia no es otro que la falta de garantías para la participación y acceso al poder de ideas alternativas y diferentes al establecimiento. Cuando decimos que la izquierda esta debilitada, deberíamos preguntarnos si el País Político, el Estado social de Derecho, no ha hecho lo suficiente para garantizar la integración de la alternativa política , la diferencia ideológica y el disenso de estos movimientos sociales , en condiciones de igualdad, dentro de nuestra  vida democrática.

Ahora leamos los resultados en el contexto electoral. Que 3 de las votaciones más altas al Congreso , Robledo la más alta al Senado, Claudia López la mujer con mayor votación, Navas Talero, la votación más alta por la cámara de representantes de Bogotá , sean de izquierda, no es un dato menor. Sobre todo comparando los presupuestos de las campañas de estos candidatos con los de un candidato promedio de la U o Centro democrático. La publicidad desmedida y los estímulos perversos que necesita un candidato liberal o del conservador, para conseguir la quinta parte los votos que Robledo ganó con argumentos y austeridad, es un dato palpable y relevante. Se avecinan unas elecciones presidenciales y no cabe duda que fuerzas democráticas de izquierda, ya sea como promotoras del voto en blanco, o aupándose en una candidatura amplia en torno al Polo o la Alianza Verde, para disputarse una segunda vuelta; jugarán un papel protagónico. En cuanto a la coyuntura de Bogotá gracias a la defensa denodada de la administración de la Bogotá Humana y su derecho a permanecer en el poder, en Colombia se abrió el debate sobre la necesidad de reformar la constitución y el diseño institucional que ha permitido el abuso del poder y la persecución política a través de órganos de control. En una eventual constituyente la izquierda jugara un rol de liderazgo, convocante y propositivo. En el marco de un proceso de paz, aun el supuesto de que la “paz total” de Santos no sea otra cosa que un instrumento electoral para lograr su segundo mandato y que su agenda secreta no contemple una verdadera finalización del conflicto; el hecho de que las Farc y el ELN hablen de participación en una democracia, despeja aquel estigma que ensombrece a la izquierda democrática y pacífica: la asociación que mucha gente hace entre ideas de izquierda y rebelión armada. No hace mucho el presidente Uribe tachaba de terroristas a algunos líderes políticos, mientras funcionarios de su gobierno interceptaban, sin orden judicial, sus teléfonos y comunicaciones privadas.

Para finalizar quiero señalar algo que debería ser obvio, la democracia no se reduce al hecho electoral, en una realidad democrática  se presentan una variedad de manifestaciones: los movimientos campesinos, las víctimas del sistema de salud, el movimiento estudiantil, las minorías no reconocidas, los emputados no representados en el Congreso. Bajo la supuesta paz total, Santos se dedicará a  la implementación de un programa de derechas: aplicación de tratados de libre comercio, locomotora minera y puertas abiertas a la inversión extranjera, aun poniendo en peligro la soberanía de los recursos naturales y la sostenibilidad medio-ambiental. A esto sumemos la impavidez  y dolosa ineptitud de los gobiernos  hacia el tema educativo y de salud pública. Ese es el panorama que se viene de ser reelegida la dupla Santos-Lleras. Así que todas estas expresiones inconformes cobrarán fuerza en las plazas y calles durante los próximos años, sencillamente por que el modelo fállido en el que está basada Colombia no resiste mucho más.

El gran reto qu urge: construir desde las bases el gran proyecto de país que pueda reunir las fuerzas políticas y sociales, pero no en torno a líderes individuales o caudillos, sino a equipos multidisciplinares y diversos y a una idea abarcadora e ilusionante de país que convoque al talento creativo de la sociedad.

Screen Shot 2013-11-07 at 8.13.15 AMEn un país en el que las elecciones presidenciales son como un concurso de Miss Simpatia y el carisma (¿Qué diantres es eso?) suele ser el gran criterio a la hora de elegir un líder, quiero formular una apreciación estética, fuera de toda consideración ética o ideológica, porque en Colombia la politica parece un reinado belleza y pesa más la combinación de la corbata con el tono del vestido, que el color de las ideas políticas.

Hace unos días en uno de sus trinos el carismático Uribe publicó una fotografía de paparazzi, que capturaba el varaniego momento en que los lideres guerrilleros tománban unos rones y fumaban unos puros (¿Qué otra cosa puede hacerse en La Habana, sino fumar puro y beber ron?) El trino repetía la cantaleta monotemática de Uribe: “bandidos, mientras hacen turismo en la Habana, matan y asesinan acá”

La imagen tenía como propósito el escándalo mediático para confrontarnos con los éxitos del Proceso de la Habana. Quisiera decirle al expresidente,  Querido Uribe, ahora eres  voyeurista que espia en las playas de la paz. El escándalo uribista ha muerto, tus apariciones ya no sorprenden, arlequín viejo, chocho ¿Por qué no vas y vendes esas fotos a las revistas del corazón, junto a las fotos en las que apareces haciendo campaña con forajidos en el 2001?. Pero como en las imagenes no hay nada malo, colombianos tomando, riendo, fumando, como hacemos todos los colombianos, no te darán ni un peso, quizá algunos votos. No hay pechos desnudos, ni besos furtivos, sólo tu infinita mala leche, paisa inaudito”

Sin embargo las salas de redacción de los noticieros celebraron la ocurrencia  y divulgaron su trino y su foto. Mi apreciación estética al respecto es muy simple. Si me preguntan, prefiero mil veces una foto como la divulgada por el Paparazzi Ubérrimo que las fotos de un Alfonso Cano masacrado, con tiros de gracia, o un Raul Reyes descuartizado en la selvas de Ecuador.

Estéticamente prefiero la imagen de una guerrilla en  manos del dios Baco, bebiendo mojitos y fumando puros bajo el  tórrido sol de la Habana.

Y una apreciación política, estos años que  corren veloces, serán recordados por historiadores, incluso por el propio Alfredo Rangel, como años de transición del simulacro a la Democracia. Tal y como fueron los años 70`s en  la transición de España, muy a pesar de Franco,  la nuestra será muy a pesar de Uribe.

Screen Shot 2013-10-16 at 7.25.12 PM

Cada año, por estas fechas, suenan las campanas catedralicias de un autor de culto. El profeta Vallejo  visita Medellín con motivo de un nuevo  libro, novela, compendio gramatical, biografía de poetas o retahila en contra de alguna institución. Esta vez se trata de una novela “Casa Blanca la bella” en donde Vallejo retoma el asunto del desmoronamiento, que al parecer no se agotó en su obra cumbre (aunque la palabra cumbre se contradice con el título) El Desbarrancamiento. La Casa, aquella en donde Vallejo creció,  es el escenario de la lenta destrucción familiar y la corrosión moral. Vallejo admite, en una entrevista concedida  al diario El Espectador, que en estos dos libros le ha encontrado forma al Desastre.

Encaramado en ese púlpito de ateo consumado, desde el cual Cantaletea a diestra y siniestra,  Vallejo describe los contornos del desastre: el sin sentido de los oficios humanos (sobre todo del oficio de escribir) la superpoblación insensata y la crueldad contra los animales.

Es muy común que la literatura tome prestadas las formas de la vida, retenga modos de hablar, reconstruya hechos dolorosos y  de voz a las cosas.  Pocas veces  la vida, caótica e informe, imita a la literatura. Esto sucede cada tanto y las gentes lo registran como si se tratara de una denominación de origen. Se dice entonces que tal o cual acontecimiento es  Cortazariano, Borgiano, Kafkiano, Rocambolesco, Macondiano, Maquiavélico.

No se si es prematuro, pero quiero reportar un hecho que me parece Vallejano, se se me permite la figura. El colapso de una torre de 22 pisos en El Poblado (Medellín) pocos días después de la visita de Vallejo. Por favor no se me entienda mal, no estoy implicando al escritor paisa en estos lamentables hechos, ni más faltaba. Sería, en todo caso, la gran bruja que es La Literatura, que penetra en los aspectos más oscuros de la condición humana, la sospechosa principal de este fenómeno en el que un hecho como este parece sacado de una novela.

Se trata del conjunto de edificios construido en el inestable suelo del Poblado llamado ridiculamente  ”Space” en la ciudad más innovadora y a la vez más desigual del Mundo.  Es la historia triste del castillo de naipes  de una clase media rampante, que se reproduce; hace y deshace familias basadas en el credito y la hipoteca. Por otro lado el edificio derruido y las otras torres demolidas,  eran estructuras de barro hechas sin precaución, con la complicidad de funcionarios corruptos. Ese es el Universo Vallejano.

Además un detalle de fino humor. Como si de un guiño del propio Vallejo se tratara, entre los escombros sobrevivieron 6 perros, 8 gatos,  3 tortugas y un papagayo. Los animales y su incuestionable superioridad con respecto al Desastre humano, es un aspecto  imprescindible en  Vallejo y no podía faltar en este primer hecho Vallejano que queda  aquí registrado.

Anoche a esta hora veía en mi casa “Jobs” el biopic sobre el fundador de Apple, protagonizada por el siempre adolescente Ashton Kustcher.  Lánguida interpretación, endeble  película, bostezos.  Parecía improbable que aquel postizo gruñón del film fuera el mismo genio creador detrás de mi querido Iphone 5, cargándose en la pared de mi cuarto, como silenciosa extensión de mi mismo.  (I phone = Yo-teléfono)

Pero vayamos unas horas más atrás. Quizá así, de forma kármica, podremos entender las razones por las que  ahora ya no tengo Iphone.

En Colombia convertimos el verbo imperativo “Agáchese” en una forma de ganarse a vida,  un universo con reglas propias. Como el Shopping Mall en Estados Unidos, o los escaparates glamurosos en Europa, “Agachese” es una manera de adquirir objetos de dudosa utilidad. Sobre sábanas rotas en el asfalto, comerciantes ansiosos trafican todo tipo de mercancia: artesanías, camisetas de La Selección, chocolatinas, libros de Fernando Vallejo  y muchas películas copiadas, si, películas que ni siquiera han estrenado en Colombia, copias de festivales,  cortes no definitivos.

En una manta de esas, en Chapinero, se encontraba “Jobs” la película que ni siquiera han empezado a promocionar en este país en donde Julio Florez escribió “Todo nos llega tarde” hasta una cinta tan mediocre como “Jobs”. Aun después de ver el casting encabezado por Kustcher,  manifesté interés por la copia.  Le dije al jefe de aquel corsario improvisado “Pero esta peli ni siquiera ha salido en Cartelera” y respondió el forajido  “Así somos de rápidos”  Terminé dándole dos mil pesos por la película y la guarde en el bolsillo junto a mi Iphone.

Todo lo demás sucedió como en esa película mala, de forma inconexa, flemática. Al día siguiente me encuentro mi prima, le cuento que he visto “Jobs” y resulta que ella también la ha visto, gracias a un sistema más sofisticado que “El Agáchese” que se llama “Netflix” Para mi sorpresa la película le ha encantado. Me cuenta, sin que se lo pregunte, que en la noche irá a un espectáculo de Magia, “Magos de las Vegas”  le digo que el único mago de las Vegas que conozco es Sam “Ace” Rothstein de la película de Scorcese:  un apostador que termina siendo el rey de ese desierto de monedas.  Sin embargo el espectáculo al que hace referencia mi prima es de otro tipo, magos ilusionistas y trucos sofisticados.  El Cartel anuncia al desdentado y flaco Juan Tamariz (la magia de este personaje consiste en seguir vivo) y aquel mago carismático que alternaba el trucaje con la venta de de alfombras, ese que desapareció el serro de Monserrate por 3 segundos. Le desee a Catalina suerte en el espectáculo y añoré esa infancia donde la Magia era el noble oficio de manipular el misterio.

Horas después me estoy tomando un café con unos amigos en alguna de las terrazas de Juan Valdes. Se acercan dos vendedores ambulantes con DVDs piratas en la mano, yo pienso en aquellos que me vendieron ayer “Jobs”. Aunque ninguno de ellos parece importarles las más básicas nociónes del  derecho de autor, noto una diferencia entre los piratas de ayer, con la sarna propia de Jack Sparrow y los malandrines de hoy, torpes y descuidados con su mercancia. Estos arrojan en la mesa películas que ninguno identifica, en todo caso no están en Cartelera, y todas parecen ser de Cine Nacional,  a mi me pareció ver fugazmente una copia de Ilona llega con la Lluvia. Nos distraen los títulos misteriosos sobre la mesa.  Les pedimos que se vayan, que no queremos comprar cine colombiano y nos piden entonces para una sopa. Uno de mis amigos le da un billete de dos mil (lo que pagué ayer por Jobs) y los dos se van muy rápido.

Nos quedamos en silencio, pensando que estos tipos están drogados o que a lo mejor acaban de salir de un tratamiento de desintoxicación.  En su prisa dejaron una película sobre la mesa, es una copia de La virgen de los Sicarios,  la tomo y observó que esta vacía. Malditos! no venían a vendernos películas colombianas,  ni a conseguir lo de su dosis mínima. Busco en mis bolsillos y en la mesa y sólo están las tres tristes tazas de café ya algunas monedas: mi Iphone ha desaparecido.

Al final del día hablo con mi prima que ha salido extasiada con el show de Magia. Los prestidigitadores hicieron su trabajo, desviar la atención del público que sólo ve lo que el mago desea que vea, dejando en penumbra el mecanismo por el cuál el conejo entra en la copa del sombrero, o las espadas no cortan la cintura de la dama. Cuando me pregunta cómo me ha ido, le respondo. Prima yo también estuve ante dos magos.

Screen Shot 2013-08-29 at 11.10.18 PM“Como las estaciones, nuestra primavera fue maravillosa pero el verano se ha acabado y perdimos el otoño y ahora de repente hace frio” Una línea de diálogo, por cierto muy mediocre, de Natalie Portman en Paris Te amo. Hablar de primaveras, de estaciones, como metáforas del amor, esta muy bien en el contexto de Paris, de un romance entre una actriz norteamericana y un joven parisino.

Desde Mayo del 68, los periodistas empezaron a utilizar la palabra “primavera” para referirse a la emergencia de movimientos sociales espontáneos,  como aquel que en Paris tumbó el Gobierno de Charles De Gaulle y que coincidió con el més de mayo y el florecimiento de los cerezos. Pero la protesta, en términos poéticos, no tiene nada  de primaveral. La figura retórica es muy mala, típica de periodistas ingenuos.

Yo estuve en otra primavera, la de Madrid del 2011, el 11M , en ese tórrido marzo. Les puedo decir que a los pocos meses, los españoles, en mayoría absoluta, votaron por Mariano Rajoy, representante de un partido corrupto y neoliberal.  Los periodistas hablaron de primavera Arabe con gran expectación. Lo que sucedió en Egipto, para citar un caso,  fue  un triste relevo de tiranos. La primavera acabó con la muerta de más de 500 manifestantes hace unos días

Sin embargo las metáforas climáticas abundan. Hoy nuestro presidente comparó al país con un Barco que atraviesa una Tormenta, refiriéndose al Paro campesino y prometió al país devolverle al barco su rumbo, proclamándose capitán de la Patri.a. La calidad de los discursos presidenciales ha decrecido con el tiempo. En Colombia no hay estaciones (aunque haya festival de verano) y el país no es un barco, ni el paro es una tormenta.

El paro es lo que es: el grito justo (todo grito lo es) expresión de ira, frustración e impotencia: es una protesta tardía y en cierto sentido inútil. Brillante hubiera sido un levantamiento popular que presionara al Congreso a votar en contra del TLC hace unos 4 años.  Julio Florez, mi abuelo poético, decía: “Todo nos llega tarde, hasta la muerte”

Lo único que es real, que no acepta metáforas, que lo atraviesa todo, es que Colombia, país que Gabo bautizo de la Guayaba, William Ospina de la Canela, Alvaro Mutis de la Panela, es también el Pais del hambre.  Conozco colombianos trabajadores que se acuestan con el filo de la inanición clavado en la costilla. ¿Saben lo que es acostarse con hambre todos los días? En el país de la diversidad, de las frutas, de las tierras fértiles, el hambre es la realidad que lo permea todo. El campo colombiano,  ese campo en donde el gran poeta Aurelio Arturo cantó “El verde es de todos los colores” es un campo de enormes posibilidades y su generosa abundancia, bendecida por rios fecundos, debería saciar el hambre de nuestros hombres, niños mujeres y ancianos.  Lo irónico es que siendo un país con tanto potencial para producir comida, haya  tantos niños desnutridos.

Imagino a Colombia como una maquina de producir Alimento. El campo sería una fuente de empleo. Imagino a Colombia dando sopa y seco a los Colombianos, y al mundo.

De Boyacá en los campos
Con cada espiga un héroe……

Screen Shot 2013-08-23 at 8.49.10 AMCuarto día del Paro Nacional Campesino, qué puede decir un ratón de ciudad, como yo, saboreando el queso que logré arrancarle al letal mata-ratas que algun día se quedará con mi cabeza. Como en la Fábula de Esopo, vivo rodeado de  sabores y olores artificiales de yucas. platanos y  papas de plástico. Rodeado también de amenazas invisibles, me espera la enfermedad y la lenta  deformación de mis genes.

Al ratón de ciudad le tienden trampas, como el salario, como el jornal, como la propiedad horizontal.  A veces no quiero ser un ratón en esta ciudad.

De mi barrio de obreros en corbata, qué lejos queda todo, qué lejos Tunja, qué lejos Duitama, qué inverosimil el Catatumbo. Para mis vecinos el alimento es lo que  encuentran en los frigoríficos del Carulla  y no la lucha de los hombres entre la lluvia y las cosechas. Para sus hijos es más real la papa con forma de dedo del MacDonalds que el tubérculo que las manos de un hombre arrancó de la tierra.

El campesino colombiano no sólo tiene que conjurar la sequía o el mal tiempo. La plaga más terrible que lo amenaza es la de millones de ratones de ciudad y las ratas que los gobiernan