Gatuneral para el Cometa Axel

Publicado: noviembre 14, 2014 en Uncategorized

13 de Noviembre de 2014

Algún lugar del cosmos,

Axel,

Para nosotros, que todavía habitamos este planeta, han pasado algunas horas desde que te fuiste y sentimos que las sillas, alfombras y espejos de la casa están tristes. Leí la otra vez que en la Biblia no se hace mención a ningún gato y sólo por esto me parece un libro mediocre. Espero que estas palabras lleguen a ti de alguna forma misteriosa, es decir felina.  Johanna y yo, tus padres adoptivos, no nos creemos eso de la insuficiencia respiratoria y la leusemía viral que nos dijeron en la clínica. Los humanos tenemos la vieja manía de morirnos de algo,  somos tan ridículos que cuando estamos fumando o comiendo en exceso decimos “de algo hay que morirnos” y seguimos nuestro culposo paso por la vida. qué estúpidos somos, verdad?.

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Un gato no tiene que morir de algo, puede morir simplemente, morir y seguir siendo. morir para asomarse al último tejado de la tarde. Los humanos no llegamos a comprender ese acto simple de saltar al otro lado y caer de pie. Nos inventamos cosas como “La curiosidad mato al gato” Aunque yo prefiero esa muerte a causa de un ataque de febril curiosidad, que las patologías con que los humanos conjuramos la inminencia de la muerte.

Axel, de alguna manera que quizá no te incumba, te estábamos buscando, llenamos decenas de aplicaciones de adopción, visitamos fundaciones y vimos muchos gatos, hasta que llegaste como un pequeño moisés envuelto en un trapito (insisto, mejor sería la biblia si en vez de profetas con barba hubiera gatos con mirada penetrante) un gatito de origen desconocido que una familia de buen corazón encontró un día en una vitrina en la Av Caracas, lleno de pulgas y delgado hasta los huesos.

Viniste a recordarnos el carácter paradójico de toda adopción, aunque te acogimos, nunca nos perteneciste, aunque te amamos e intentamos retenerte, fuiste emisario de tu libertad, perdón por haberte provocado dolor o sufrimiento innecesarios, pero los humamos amamos así, de hecho amor es una palabra imposible, pues supone la negación de la muerte. Ojalá Johanna y yo pudieramos amar algún día como gatos.

Hemos recibido ya tus señales de nueva vida y aunque nos llamen lunáticos, escuchamos tu ronroneo feliz en el “canto de un cometa” que ha recogido la sonda espacial el día de hoy. Sólo tu, axel querido, has podido encaramarte en ese haz de luz

Tu mamá llora todavía pero aquí entre tu y yo, gracias a los días que compartimos, descubrí un esplendor en ella, en su capacidad de dar amor, que sin tu partida fugaz hubiera permanecido oculto

Adios Cometa Axel

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