Archivos para mayo, 2014

Presidente (aún) Juan Manuel Santos,

Tiene usted fama de ser un frío jugador de póker, como nunca me interesaron las cartas, ni se nada de póker, voy a suponer que también es un buen jugador de Ajedrez. Mucho me temo que no ha leído bien el juego que se le planteaba en esta primera vuelta electoral. Con un ánimo constructivo permítame repasar algunos de los movimientos que lo han puesto en jaque (a falta de que el Zorro de mate a la partida) Antes que nada quiero expresarle algo: en estas elecciones su principal enemigo ha sido Juan Manuel Santos, podría decirse que usted, que tenía todo para ganar, se derrotó a sí mismo. Si Zuluaga es el pírrico ganador de este primer tiempo no fue tanto por sus talentos como por los flagrantes autogoles de su campaña reeleccionista (dicho en clave futbolística que tanto le gusta a usted). Me explico: la votación de Z no es escandalosamente alta, considerando el antecedente de las elecciones parlamentarias y la inclinación uribista de un gran segmento de la población. En cambio su votación, señor presidente, es lánguida y no se compadece con su millonaria campaña (para no hablar de las cantidades navegables de mermelada) Su pobre votación se vio mermada por las dos mujeres en contienda. Los conservadores alrededor de Ramírez no le perdonan y los indignados atraídos por Lopez no le creen, sus insulsos coqueteos con la izquierda. Usted es un hombre de centro-derecha y salir a cazar mariposas lo distrajo sin duda de su propia naturaleza. Usted se empeñó en ser el adalid liberal contra la extrema derecha y no convenció a nadie, le dio espacio a López y perdió los votos del centro moderado, que se inclinó por Ramirez.

Su error fundamental fue centrar la contienda en La Paz. La ambición le impidió suspender o al menos aparcar los diálogos fuera de la campaña y esa tozudez puede ser su harakiri político, no sólo porque esta aún lejos de firmar el acuerdo y es torpe e irresponsable presentar La Paz como éxito del gobierno, sino, principalmente, porque le dio al uribismo la excusa perfecta para hacer lo que bien sabe: atizar de nuevo el fuego antiterrorista. Con su decisión de convertir el proceso de paz en slogan de campaña no sólo ha puesto el proceso en riesgo, usted que había sido tan prudente; también, como si fuera poco, ha servido en bandeja de oro la reelección, pintándole a U y a Z el escenario perfecto para el fétido discurso de la seguridad democrática. Una lección de historia reciente señor Presidente, usted le entregó a Uribe un segundo Caguan.

Otro error de cálculo evidente: al elegir La Paz como el tema central de su empeño, desperdició la oportunidad de abordar seriamente los temas que toda encuesta describe como las mayores preocupaciones del colombiano: empleo, educación, servicios y en esos rubros, mi querido presidente, ni siquiera fue Zuluaga el que le tomó ventaja, fueron Lopez y Ramírez las que ocuparon ese espacio, cada una en su orilla. Por cuestionable que sea el modelo económico en el que se enmarcan sus logros y por maquilladas que sean sus cifras de empleo y superación de pobreza, era mil veces preferible centrar la campaña en esas medallas, que en el incierto trofeo de La Paz. En el campo de la economía hubiera metido a Zuluaga, exministro de hacienda también, en un debate en el que usted tiene más peso. Otro error fue temer demasiado a Peñalosa, y despreciar a Lopez y a Ramirez. Estoy seguro que sus estrategas amermelados le sugirieron que era mejor enfrentarse a Zuluaga que a Peñalosa. Los resultados finales terminarían por confinar al ex alcalde en un lugar marginal e inocuo del paisaje. Usted pensó, ingenuamente, que confrontando a Zuluaga y ungiendolo como el enemigo de La Paz, la gente iba a salir a rodear de forma unánime el proceso. Es una candidez enorme pensar que el pueblo colombiano se iba a identificar masivamente con la posibilidad de ver a las FARC vestida de civil y absuelta en la vida pública. Si bien la gran mayoría de los colombianos quiere La Paz, eso no quiere decir que deseen salir defenderla, entre otras cosas, porque la gente, por ignorancia o resentimiento, considera que el proceso favorece más a las FARC que a ellos mismos. Una cosa es querer La Paz y otra muy distinta es defender un proceso de paz en las urnas.

Pero esta no fue la única candidez de su estrategia. Cayo redondo en el juego de Uribe y en su urgencia por responder a la confrontación realzó a Zuluaga como contendor. Lo asocio con las prácticas sucias de su antecesor, apurando unos vídeos, unos testigos, unas grabaciones que lo vinculaban con las Chuzadas y el espionaje contra el proceso de paz. Estoy seguro que Zuluaga se vio con el hacker y que es capaz de eso y muchas cosas más. Lo que no tuvo en cuenta es que en Colombia la indignación contra un acto perverso o corrupto nunca se ha manifestado en las urnas. El colombiano es muy indulgente con su voto. Es más dudo mucho que la gente esté consciente de la gravedad de lo ocurrido en esa oficina gris y tengo la triste sensación de que a gran parte de mis paisanos no le importa si el proceso de paz es chuzado, si la oposición y los activistas son espiados, siempre que esto garanticé su idea de seguridad nacional y justifique la derrota de los “bandidos” de la guerrilla.

No quiero seguir enumerando sus movimientos en falso, creo que los que acabo de señalar son sus errores más prominentes y una reflexión en torno a ellos podrían sugerirle algún camino que lo recomponga. Un consejo, por favor, no saque de la copa del sombrero más vídeos con Andrés Sepúlveda, ni tampoco apresure como por arte de magia el acuerdo de un subpunto con las. FARC.

Por cierto, Otro que debe estar lamentándose juntó a usted es el señor Gustavo Petro. Los guiños que le hizo, sopretexto de apoyar La Paz y la adhesión de los progresistas a su campaña, no surtieron efecto alguno y el espacio de la izquierda indignada fue capitalizado por Clara López. Mejor le iría a Petro si no hubiera sido comprado por el favor que le hizo de regresarlo a Lievano. Mejor le iría a la izquierda unida, progresistas, alianza verde y polo. Quizá podrían sentarse con usted y proponerle un gabinete de coalición, con ministros de izquierda en carteras clave, ambiente, educación, agricultura, salud.

Bueno señor presidente aún. Que duerma bien. Mañana será otro día,

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