Del robo de mi Iphone y otras desconexiones.

Publicado: octubre 10, 2013 en Las cosas como son (textos lisérgicos sobre el mundo)
Etiquetas:, , , , , , ,

Anoche a esta hora veía en mi casa “Jobs” el biopic sobre el fundador de Apple, protagonizada por el siempre adolescente Ashton Kustcher.  Lánguida interpretación, endeble  película, bostezos.  Parecía improbable que aquel postizo gruñón del film fuera el mismo genio creador detrás de mi querido Iphone 5, cargándose en la pared de mi cuarto, como silenciosa extensión de mi mismo.  (I phone = Yo-teléfono)

Pero vayamos unas horas más atrás. Quizá así, de forma kármica, podremos entender las razones por las que  ahora ya no tengo Iphone.

En Colombia convertimos el verbo imperativo “Agáchese” en una forma de ganarse a vida,  un universo con reglas propias. Como el Shopping Mall en Estados Unidos, o los escaparates glamurosos en Europa, “Agachese” es una manera de adquirir objetos de dudosa utilidad. Sobre sábanas rotas en el asfalto, comerciantes ansiosos trafican todo tipo de mercancia: artesanías, camisetas de La Selección, chocolatinas, libros de Fernando Vallejo  y muchas películas copiadas, si, películas que ni siquiera han estrenado en Colombia, copias de festivales,  cortes no definitivos.

En una manta de esas, en Chapinero, se encontraba “Jobs” la película que ni siquiera han empezado a promocionar en este país en donde Julio Florez escribió “Todo nos llega tarde” hasta una cinta tan mediocre como “Jobs”. Aun después de ver el casting encabezado por Kustcher,  manifesté interés por la copia.  Le dije al jefe de aquel corsario improvisado “Pero esta peli ni siquiera ha salido en Cartelera” y respondió el forajido  “Así somos de rápidos”  Terminé dándole dos mil pesos por la película y la guarde en el bolsillo junto a mi Iphone.

Todo lo demás sucedió como en esa película mala, de forma inconexa, flemática. Al día siguiente me encuentro mi prima, le cuento que he visto “Jobs” y resulta que ella también la ha visto, gracias a un sistema más sofisticado que “El Agáchese” que se llama “Netflix” Para mi sorpresa la película le ha encantado. Me cuenta, sin que se lo pregunte, que en la noche irá a un espectáculo de Magia, “Magos de las Vegas”  le digo que el único mago de las Vegas que conozco es Sam “Ace” Rothstein de la película de Scorcese:  un apostador que termina siendo el rey de ese desierto de monedas.  Sin embargo el espectáculo al que hace referencia mi prima es de otro tipo, magos ilusionistas y trucos sofisticados.  El Cartel anuncia al desdentado y flaco Juan Tamariz (la magia de este personaje consiste en seguir vivo) y aquel mago carismático que alternaba el trucaje con la venta de de alfombras, ese que desapareció el serro de Monserrate por 3 segundos. Le desee a Catalina suerte en el espectáculo y añoré esa infancia donde la Magia era el noble oficio de manipular el misterio.

Horas después me estoy tomando un café con unos amigos en alguna de las terrazas de Juan Valdes. Se acercan dos vendedores ambulantes con DVDs piratas en la mano, yo pienso en aquellos que me vendieron ayer “Jobs”. Aunque ninguno de ellos parece importarles las más básicas nociónes del  derecho de autor, noto una diferencia entre los piratas de ayer, con la sarna propia de Jack Sparrow y los malandrines de hoy, torpes y descuidados con su mercancia. Estos arrojan en la mesa películas que ninguno identifica, en todo caso no están en Cartelera, y todas parecen ser de Cine Nacional,  a mi me pareció ver fugazmente una copia de Ilona llega con la Lluvia. Nos distraen los títulos misteriosos sobre la mesa.  Les pedimos que se vayan, que no queremos comprar cine colombiano y nos piden entonces para una sopa. Uno de mis amigos le da un billete de dos mil (lo que pagué ayer por Jobs) y los dos se van muy rápido.

Nos quedamos en silencio, pensando que estos tipos están drogados o que a lo mejor acaban de salir de un tratamiento de desintoxicación.  En su prisa dejaron una película sobre la mesa, es una copia de La virgen de los Sicarios,  la tomo y observó que esta vacía. Malditos! no venían a vendernos películas colombianas,  ni a conseguir lo de su dosis mínima. Busco en mis bolsillos y en la mesa y sólo están las tres tristes tazas de café ya algunas monedas: mi Iphone ha desaparecido.

Al final del día hablo con mi prima que ha salido extasiada con el show de Magia. Los prestidigitadores hicieron su trabajo, desviar la atención del público que sólo ve lo que el mago desea que vea, dejando en penumbra el mecanismo por el cuál el conejo entra en la copa del sombrero, o las espadas no cortan la cintura de la dama. Cuando me pregunta cómo me ha ido, le respondo. Prima yo también estuve ante dos magos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s